ECONOMIA FEMENINA PARA UNA NUEVA ERA

ECONOMIA FEMENINA PARA UNA NUEVA ERA

Desde uno mismo

Por Eva Neuer

TESIS PRINCIPALES

INTRODUCCION

Texto de contratapa

1) Preguntas iniciales.

¿Quiénes arman la economía?¿Qué papel jugamos los legos en la generación del pensamiento económico? ¿Podría un modo más femenino de razonar, generar objetivos, visiones o mecanismos económicos propios? ¿Cómo se relacionarían esos enfoques con la disciplina académica?

2) Instrumentos y tesis.

Todas y cada una de las actividades económicas, además de una producción tangible (material o monetaria), implican simultáneamente y en paralelo una intangible: la producción de nosotros mismos. La economía académica refiere sólo al primer nivel, al de la producción tangible; es correcta, y necesaria, pero incompleta. La componente ausente, el inconsciente de la economía, se explora mediante una analogía meramente instrumental que, por cotidiana y no técnica, es útil para eludir asociaciones políticas; se comparan actitudes y procedimientos económicos con actitudes y procedimientos de género. La economía académica resulta así eminentemente masculina, mientras que lo relativo al manejo del nivel intangible se asocia a visiones desde lo femenino y lo no académico que no han encontrado traducción en el pensamiento económico.

Desde esas visiones, la vida personal no es separable de la economía, y el mundo puede estar contenido por entero en cada una de sus partes, en cada uno de nosotros. Produciéndonos, producimos al mundo, a la empresa... y a la economía global; no son los economistas, ni los políticos, ni los poderosos los que la hacen. No se hace desde arriba; la hacemos nosotros, los legos. Cada uno. El poder económico es el poder personal, el de cada uno sobre sí mismo. La economía que cada uno haga (y la que haya hecho hasta ahora), depende del grado en que haya asumido ese poder y esa responsabilidad. Inconscientes de él, hacemos sin darnos cuenta, y atribuimos a otros las consecuencias; la capacidad de asumirlo es función de las propias creencias, y es facilitada por la tendencia femenina a la empatía. Los criterios de acción en este enfoque no emanan de la autoridad del saber económico ajeno, y de su transcripción simplificada para legos desvalorizados, sino de la propia e íntima vivencia de sintonía entre la producción interior y la exterior. Por eso la economía femenina es la economía de los legos.

 

Indice

Párrafos iniciales

Ficha

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PARTE 1.

ECONOMIA FEMENINA.

Formulación de la componente ausente: propuesta de enfoque femenino de la economía.

Es la economía de los intangibles, da el espíritu y el rumbo intrínseco a la economía. Como el producto que resulta de las actividades económicas es nosotros mismos, el objetivo de la economía femenina es la armonización de la producción exterior e interior. La riqueza femenina se compone de relaciones, y éstas dependen de nuestras actitudes, del procesamiento interior de nuestro único recurso real, la energía vital (propia y ajena) que implican las actividades económicas; así, es central la capacidad individual de accesar, de percibir y manejar ese recurso infinito e intangible, y al propio ser como maquinaria para procesarlo. Las herramientas de acceso se relacionan con la autogestión de las creencias. Consecuentemente, la pobreza es un estado interior, y también es interior la oportunidad que se requiere para superarla.

Los métodos de actuación económica, desde la empatía, pasan por la personalización y la conciliación.

Lo colectivo no existe, a menos que esté contenido en la dimensión individual. Y en ella sólo damos existencia a lo que creemos. Así, la economía femenina no requiere cambiar a los otros, sino repensarnos, y es aplicable hoy, por cualquiera; funciona como una red que todo lo abarca y todo lo potencia, aunque sólo la reconozca uno. 

PARTE 2.

ECONOMIA MASCULINA

Mirando desde las tesis centrales, ¿qué economía estamos haciendo realmente los legos, y por qué la hacemos así?

Entenderla, no para negarla o destruirla, sino para conciliar femeninamente con nuestros propios hábitos, con los interlocutores y con el contexto en el que aplicaremos la propuesta, implica clarificar las diferencias, y, entre otras cosas, los enfoques y estructuras mentales que le dan origen.

La economía masculina aparece así como la herramienta para el manejo e interpretación de una realidad paralela, de sustancia monetaria; es un campo separado de la vida personal.

La estructura mental que la sustenta nace de criterios de autoridad y de jerarquía piramidal de base cuantitativa; el poder económico es el de la cantidad (de dinero, de conocimientos, de votos, armas o secuaces, de cosas). Somos víctimas de la economía que hacen los de arriba; si somos legos de abajo, o si sólo somos uno, somos impotentes para hacer, para proponer, incluso para destruir.

La pobreza y la riqueza masculinas son externas a la persona, son problemas cuantitativos.

Todos son competencia; el mundo es un conjunto de objetos, externos y ajenos, con los que los vínculos, desde el miedo a la escasez, resultan siempre inseguros. Los métodos para asegurarlos pasan por el ejercicio de poder, que se dirige así hacia fuera, hacia el resto, sobre lo externo. Los actos de poder cualificado que nos son posibles dependen de nuestra ubicación en el sistema; funcionamos como piezas de una máquina cuyo combustible son nuestras necesidades, nuestras debilidades y miedos, y cuyo rendimiento en los mecanismos de respuesta y solución queda topeado por la fricción que el propio sistema genera.

PARTE 3.

PRACTICA ECONOMICA FEMENINA EN CONTEXTO MASCULINO.

Aplicación de la propuesta a temas concretos, hoy: el trabajo, el desempleo, la empresa, el producto, el rol económico del Estado, de la cultura, de la educación, etc.. ¿Qué puede hacer cada uno con lo que le viene dado? ¿Cómo se construye la economía global, desde cada uno?

Desde la visión total que el aporte femenino posibilita, el empleo se revela innecesario, y el desempleo puede ser una oportunidad; el trabajo es siempre interior, y siempre existe. Todos somos empresas unipersonales, en todo momento; nos producimos a nosotros mismos, y con nosotros, al mundo, y a la empresa que integremos. Esa producción es el objetivo toda empresa femenina, y cambia los métodos, y la selección y orientación de los productos tangibles o monetarios.

Consumo, gasto, ahorro, inversión, capital, se reinterpretan en términos de energía vital; el producto, sea del país, la empresa o el individuo, es cualitativo, y se expresa en grados de sintonía.

Soluciones redistributivas, solidaridad, participación, justicia social, son equívocos masculinos que se reformulan también, conjuntamente con el concepto de pobreza.

El Estado no existe; no hay agentes económicos fuera de uno mismo.

La educación femenina es para la autogestión, y es el negocio más rentable para cada uno y para todos. El producto económico global nace de nuestro modelo de relacionamiento con los otros y con el medio; la riqueza surge de la cultura de la empatía. Y el relacionamiento se construye optando, desde el poder de cada uno sobre sí.

CONCLUSION.

¿Qué podría suceder si este enfoque se generalizara por un cierto tiempo?

Esbozo de rumbos y perspectivas deseables: hacia una economía andrógina.

Creado:10/09/00 Última actualización 01/04/00

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